La música: mi pasión más inmensa y notable. Está incrustada en cada rincón de mi rutina diaria; la creo, la pienso, la critico, la escucho hasta en el baño... la descargo. Y me sorprende que hasta ahora no le haya dedicado una entrada. Si hay algo que me gusta tanto como escuchar música es hablar de ella. Sea de la música que sea, el mundo de la música es inmensa y me parece interesante explorarla desde sus superficies más remotas a sus bordes más conocidos. Esta entrada consiste en dar menciones honrosas a algunas ediciones musicales que he escuchado recientemente que se me hacen de lo más extravagantes y estupendas.
Mac Demarco - 2
Para empezar, la portada me llamó la atención; un hombre sonriente y su guitarra (no se ve muy fina, por cierto), simplicísima, más que suficiente. El primer track "Cooking Up Something Good" me cautivó por sus acordes de naturaleza divertida y auténtica, mostrando así una clara aprehensión de las bandas célebres del Jangle Pop ochentero; The Dream Syndicate, The Smiths, The Soft Boys, etc. Mientras que de "Freaking Out the Neighborhood" me gustó su guitarreo ameno. Álbumes como este me alegran la vida, me complace mucho degustar de una destreza tan honesta como es la de Mac. Otras bandas de Indie Pop deberían tomar nota de Mac DeMarco por lograr un álbum que no tiene puntos débiles y no se auto-compensa con pretensiones innecesarias (te miro a ti, Annie Clark). De veras, estoy muy a gusto, el álbum me sorprendió puesto que no soy muy fanático del Indie Pop y mucho menos del Jangle Pop.
Atahualpa Yupanqui - ¡Soy Libre! ¡Soy Bueno!
Publicado por el sello discográfico francés "Le Chant Du Monde", sello que mostró gran interés por la música de la Nueva Canción Latinoamericana, "¡Soy Libre! ¡Sor Bueno!" apareció durante la famosa estancia de Atahualpa Yupanqui en Francia. El álbum muestra una gran madurez poética de parte del cantautor que oscila entre reproches políticos y reflexivos. Destacó "Le Tengo Rabia al Silencio" que reflexiona tristemente sobre el callar ante los abusos, me sentí terriblemente identificado con esta, muchas veces callo y no digo lo que siento por miedo al ridículo; la timidez y la modestia son virtudes, pero cuando uno es agraviado se convierten en una cobardía patética y eso es algo que debo aniquilar de mí. Atahualpa Yupanqui es muy sabio e intenta generar consciencia social a partir de sus canciones que retan al pensamiento común. Por ejemplo, en "El Poeta" vitupera a aquel artista que vive de la fantasía y niega la situación actual, algo parecido ocurre con "El Pintor", canción que me hace dudar si debería escribir sobre Yupanqui o no. "¡Soy Libre! ¡Soy Bueno!" funciona tanto como una obra potente como un látigo de juicio duro.
Catherine Ribeiro - Vivre Libre
Junta con Colette Magny y Brigitte Fontaine, Catherine Ribeiro ha revolucionado la escena musical francesa creando impresionantes contrastes entre las olas calmadas de la Chanson de Françoise Hardy y las tormentas políticas de su propio género. "Vivre Libre" es la calma después de la tormenta. Catherine Ribeiro muestra un rostro dócil pero a la vez complejo y elegante con canciones como "Je ne sais pas" y "La Luna" (esta última siendo la mejor de la grabación en mi opinión). La verdad es que no tengo mucho que decir sobre el álbum en sí, pero fue una experiencia muy agradable ver este lado tan lejano de los días con Les Alpes y 2 Bis. En fin, es un álbum muy recomendable. Ante todo, me gustó poder captar algunas frases después de mis tantas clases de francés.
Krzysztof Komeda - Cul-de-sac
A buen filme, buen soundtrack. Al menos en este caso, es cierto. El EP del aclamado jazz-man polaco Krzysztof Komeda capturó toda la ironía y sequedad que era tan crucial para "Cul-de-sac". Cuenta con tan solo dieciocho minutos, pero en mi opinión está entre los mejores soundtracks del polaco. Komeda crea este pequeño conjunto de ditties de cool/modal jazz que parecen mofarse de sí mismos. Formando así un paisaje lleno de gris y vacío tal como eran Richard y el resto de los personajes del filme. Un callejón sin salida, y es así como suena y se ve "Cul-de-sac"
Eduardo Rovira - Sónico
Eduardo Rovira ya me había impresionado muchísimo con "Tango Vanguardia" y vuelve a conmoverme con "Sónico". Aunque algunas piezas tienen una guitarra como protagonista, no debemos dudar de la asombrosa musicalidad de Rovira. "Bobe" (el cuarto track), por ejemplo, mantiene un ambiente incesante que carga consigo una melancolía musical que recorre todo el álbum. Al igual que "A Don Alfredo Gobbi" que manifiesta estos pasos cambiantes que son tan típicos de las elegías de Tango Nuevo. "Sónico" también cuenta con algunos rasgos característicos que han perdurado durante la trayectoria de Rovira como se puede observar en los saltosde la pieza que da nombre al álbum y en "A Fuego Lento" que las muestra tan candentes e inquietas. A pesar de todo, me parece que "Sónico" tenía un espíritu de experimento, como que Rovira perdía su tino.
Scott Joplin - The Complete Rags of Scott Joplin (William Albright)
¿Cómo negar la maestría de Joplin? A mí me parece que fue una figura clave para el jazz como lo conocimos en los cincuentas y sesentas, Scott Joplin significó inspiración para Art Tatum y esto no es sorpresa. Fue reconocido y alabado póstumamente tanto así que su música fue objeto de múltiples premios y hasta de un filme.
Aunque en la mayoría de sus composiciones Joplin fue muy pasivo, por decirlo así, en otras se mostraba rebelde y virtuoso. Ahora me resulta dificilísimo no emocionarme cuando escucho el clásico "Solace" que empieza titubeando entre las teclas para luego transformarse en una ritmo-melodía sumamente contagiosa que amerita a Joplin un prestigio único. Es una verdadera lástima que no se le haya reconocido toda la apreciación que merecía en vida. Entre los dieciocho rags destaca el ya mencionado, "Scott Joplin's New Rag", "Rose Leaf Rag", y "Paragon Rag".
Aunque en la mayoría de sus composiciones Joplin fue muy pasivo, por decirlo así, en otras se mostraba rebelde y virtuoso. Ahora me resulta dificilísimo no emocionarme cuando escucho el clásico "Solace" que empieza titubeando entre las teclas para luego transformarse en una ritmo-melodía sumamente contagiosa que amerita a Joplin un prestigio único. Es una verdadera lástima que no se le haya reconocido toda la apreciación que merecía en vida. Entre los dieciocho rags destaca el ya mencionado, "Scott Joplin's New Rag", "Rose Leaf Rag", y "Paragon Rag".







