martes, 31 de diciembre de 2013



Ciertamente, su belleza es muy extraña. La forma de su rostro es difícil de definir; los hundimientos alrededor de sus ojos emanan experiencia; la intrigante comodidad que exige la faz en conjunto es en parte resultado del extraño sentido de proporción entre sus labios y el resto de su rostro: es todo muy conmovedor. Y soy muy afortunado. Y quizás muy tonto. Termine o no pronto la era de esplendor en que somos un nosotros, pero a la vez individuos con aspiraciones distintas, no importa mucho. Hay mucho que agradecer. Y aún más por hacer, no solo con ella sino con todo. Qué importa que se ría de mi, que me deje con incertidumbre, que a veces no nos entendamos, que nuestros juegos bobos vivan y desvanezcan como arena, sin saber si significarán algo al final. Importa tan poco. Será hermoso mientras dure; vale no aferrarse ni exprimir los momentos buscando en ellos más momentos como cazadores hambrientos. Hay más en ello, en las habladurías y en las risas, no sé exactamente qué es, pero servirá de mucho, lo espero para ambos. Aunque son pocas las veces en que siento que me expreso como quiero, con toda intención.

Hay cadencia entre las resoluciones propuestas y el hecho de que se presente un nuevo comienzo. Prometer, prometer y prometer y rebalsar el vaso. Pobre de aquel que rebalse el vaso. El día de hoy pasará rápido y sus momentos serán atestados y bulliciosos. No sé si aún sigo sintiéndome solo, pero el año por pasar fue muy bello, aprendí mucho y sentí mucho.

En verdad, si no me avisaran que el año está por pasar, no lo sabría.
Allí está el perro, que de muchas maneras soy yo, incierto y mirando al vacío, entre esperanza y miedo. 

sábado, 28 de diciembre de 2013

Me siento muy bobo hoy. Cuando estoy demasiado alegre me comporto como un completo tonto. O quizás siempre soy así y no puedo verme a mí mismo. Oh, es muy difícil realmente decir lo que tienes en la cabeza. No es ser meticuloso o algo así, pero cada palabra, gesto y ritmo influye en lo que quiero decir, así se trate de cualquier banalidad. Tampoco estoy satisfecho con lo que escribo; un montón de ideas que parecen nunca acabar para luego irrumpirse en palabras que más bien son estáticas y simplísticas. 

En la introducción escrita por -no me acuerdo, lo apuntaré después- para El innombrable de Samuel Beckett ( MAN IN LINE: - It's like Samuel Beckett, you know-  I admire the technique but he doesn't ...  he doesn't hit me on a gut level.) se hablaba del mundo interior, aquél en que eres un súper tú capaz de reflexionar sobre los misterios más grandes y llegar a pensamientos, más bien iluminaciones, muy elevados y benignos en la medida de que revelan verdad, y solo verdad, pues no se habla de engaños cuando se trata de uno mismo, (o al menos eso se supone al hablar de un holgazán desterrado de la moral común, como el protagonista de El innombrable y los personajes tan extraños de Esperando a Godot) como el verdadero campo de la realidad. Y eso haría mucho sentido para mí, pero no es conveniente ni valiente aceptarlo. Pues no quiero acabar un innombrable ¿no?. Si se pensara de esa manera, finalmente todo resultaría una persecución absurda, no hay forma de exteriorizar eso que se tiene adentro en su forma última y completa, siempre quedará un vacío por más pequeño, pero que estanca y estanca terriblemente. Sin embargo, asumir como imperfecciones inevitablemente humanas lo bruto del actuar y escribir (estoy seguro de que lo bruto que puede parecer algo evoluciona y crece, pero permanece, como un treadmill o cinta para correr en español) lo incomunicable, lo limitado y finalmente estéril resultaría una posición sabia, y hasta humilde. 

Por supuesto, estas ideas no muy claras se alejan de lo expresado en el libro de Beckett, pero ese no es el punto (al menos por ahora). Y tampoco terminé de leer El innombrable, quizás porque fue mucho para mí, o porque simplemente no fue para mí, o porque las condiciones no permitían leer un libro entero en un día, o más probable y cómodamente, porque es la última parte de una trilogía. Pero concluyo que el perfeccionismo es definitivamente no la manera de ir. De hecho, pienso que el perfeccionismo excesivo solo puede terminar desadaptando al individuo: el exceso del silencio, dado que no existe manera de decir lo que quieres; o una superabundancia de expresiones, que finalmente da impresiones de incoherencia o locura; o un paso irregular entre ambos. 


Sin embargo, me encantaría ser el segundo caso para decirle a la amiga de mi madre y mi tía lo mal que me son sus maneras y expresiones.
-Oh, el televisor plasma, el lindo vestido, oh, la otra, qué cochina e impropia, jaja la playita, el pan calentito-


Es muy difícil aceptar el rechazo o incluso pequeños errores en algo en que pones mucho esfuerzo. No puedo, simplemente no puedo, siento que algo da vueltas dentro de mí y es incomprensible y duro y frío y no puedo para nada con ello. Yet I'm very passive about it and it slips away very nicely and I'm cozy once again but it's quite necessary to do so, to accept it and to deal with it. Consolation from another person is always bad though, it's hardly ever honest or even redeeming, which is the worst and most tragic part of it. So really, critiques are very acceptable, as I always thought they were. I guess that my initial reaction to them was a very comprehensible reaction (after appearing as a whiny reaction at first impression).

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Lo que él necesitaba era encontrar en el mundo real la imagen irreal que su alma contemplaba constantemente. No sabía dónde encontrarlo ni cómo, pero una voz interior le decía que aquella imagen le había de salir al encuentro sin ningún acto positivo por parte suya... Habrían de encontrarse tranquilamente como si ya se conociesen de antemano, como si se hubieran dado una cita en una de aquellas puertas de los jardines o en algún otro sitio más secreto. Estarían solos, rodeados por el silencio y la obscuridad. Y en el momento de la suprema ternura se sentiría transfigurado. Se desharía en algo impalpable bajo los ojos de ella y se transfiguraría instantáneamente. La debilidad, la timidez, la inexperiencia caerían de él en aquel momento mágico. 

Fragmento tomado de una traducción de A Portrait of the Artist as a Young Man de James Joyce

Son fragmentos como ése los que me conmueven de una manera muy íntima. Sin embargo, duele leerlo en español, pues lo imagino en su idioma original. En la lengua castellana suena como una posición bastante ensimismada y hasta quejumbrosa, pero créanme que al imaginarlo en su idioma original, es algo completamente distinto. O bueno, quizás no y solo soy yo. Sigo pensando que los idiomas influyen mucho en el sentido estético de las personas, en mí tienen un efecto muy profundo, tal que al pensar en inglés soy alguien y en español, otra persona. Y no se trata, fíjese usted, de la superioridad de un idioma sobre otro, como las precipitadas conclusiones suelen indicar.

Oh, a terminar el libro con el cual me impresiono mucho. 


¡Y Feliz Navidad, ignora el sol e imagina nieve!

jueves, 19 de diciembre de 2013




     Las huellas dejadas por Neil Young en más de cuatro décadas de música popular son, más que notables, indudables y del mérito más admirable. Recorrer la trayectoria trazada sería decir lo ya dicho y obviar algunos detalles anécdoticos como la polémica This Note's For You y los vestigios de la pronta revolución de la industria musical gracias al PONO (ironía), que forman parte de la vida de este gran hombre. ¿Qué se viene a mente cuando se habla de Neil Young? La opinión común retrata a un hombre simple, poseedor de las instancias de sabiduría de pueblo más bellas y revoltosas, que solo por casualidad es un cantautor y no un reformador social-al menos no del todo-. Sin embargo, este último aspecto se echa de lado para dar paso a uno de los pasajes más solitarios y cálidos de toda su discografía: Live at Massey Hall 1971.

     Después de tres exitosos álbumes de estudio-Neil Young, Everybody Knows This Is Nowhere, y After The Gold Rush- ,todos grabados en Estados Unidos, Neil Young regresa a su tierra natal para realizar dos conciertos acústicos como solista, el primero en Carnegie Hall y el último en Massey Hall. Este par de conciertos no solo significaría la máxima madurez lírica y musical del cantautor sino también un adelanto a la discografía futura del autor (como la versión de demostración de See the Sky About to Rain). El repertorio de canciones, además de contar con las piezas más representativas de sus álbumes de estudio llevadas a la instrumentación acústica, incluye canciones que no se repetirán en el resto de su obra como la suite A Man Needs a Maid/Heart of Gold y la estampa de sus shows en vivo, Journey through the Past, cuya melodía y ánimo resembla a After the Gold Rush del álbum del mismo nombre.

     Ciertamente, Neil Young es a Toronto lo que Leonard Cohen es a Montreal y lo que Woody Guthrie es a todos los estados de la gran llanura afectados por el Dust Bowl. Por tal, el álbum en vivo se diferencia de los demás de su género por lo que la actividad del público adquiere una dimensión personal, a diferencia de la gran mayoría en que a lo más el público es activo y enérgico, pero finalmente desapercibido por el oyente. Y no es de sorprender que a la más ligera mención de Canada, o a la fría vida campestre el público reaccione con un ola de aplausos; tampoco resulta extraño el ambiente de cariño, que se desvía de una simple relación fanático-audiencia, y se parece más a una relación filial de compadecedores de los duros golpes  y alegrías de la vida. Las palabras de Young antes de empezar una nueva canción son de la gracia más honesta para el público, incluso toman tono de lección. Todo esto otorga a la grabación un aire nostálgico tal que resulta provechoso para el oyente sentir con gozo, además de las piezas musicales, cada aplauso, gesto y comentario. Sin embargo, lo realmente sorprendente de la grabación no se halla en sus confines.

     God gave to you/now, you give to me/I'd like to know/what you learned/The sky is blue/and so is the sea/What is the color/when black is burned?/What is the color? (de I Am a Child). ¿En qué se diferencia principalmente la lírica de Neil Young de la lírica de otros grandes exponentes de la canción popular norteamericana como los anteriormente mencionados Cohen, Guthrie y Dylan? La lírica de Neil Young no es ostentosa, mucho menos literaria (al menos no a la primera vista) y tampoco cae en los juegos de palabra vertiginosos de Bob Dylan; es serena, humilde, rústica, más bien sencilla e incluso sabia. La gama temática va desde la política Tin Soldiers and Nixon comin'/We're finally on our own/This summer I heard the drumming/Four dead in Ohio (de Ohio), los sentimientos de apatía tan inevitables Helpless,Helpless,Helpless/Baby can you hear me now?/The chains are locked/Baby, sing with me somehow (de Helpless), la alegría desenfrenada-Dance,Dance,Dance- y hasta las experiencias personales como en The Needle and the Damage Done, cuya disertación de preludio evoca la desdicha más serena. Neil Young es capaz de aludir a los paisajes más poéticos y a las situaciones de mayor reflexión con palabras simples, que no solo atraen al oyente por lo que significa accesibilidad y facilidad a la hora de rememorar versos, sino por su increíble significado y honestidad. Estas características de la obra de Neil Young alrededor de los inicio de la década de los 70', sin embargo, solo cubren un plano de la grabación y la inmensa pasión con que son interpretadas las piezas-aunque disfrazada de un falso sardonismo agradable-, el otro. 

     En conclusión, son pocos los recitales que emanan la soledad de una manera tan involucrativa como los acústicos de Neil Young como solista. A pesar de que la sesión era conocida desde su grabación, no fue hasta el 2007 que llegó a publicarse en formatos accesibles a todos, y desde entonces es una grabación absolutamente indispensable para el explorador de la obra de Neil Young. Es que las sutilezas de la lírica del cantautor, su energía y su gracia son tan presentes en el álbum que no hay ni por qué preguntárselo: el álbum, junto con las otras obras capitales de Neil Young, pertenece al canon de trabajos que hacen de la canción popular un verdadero arte. 


Apreciación personal, por si lo de arriba no lo fuera lo suficiente

Es divertido recordar lo realmente importante en tiempos como éstos, llenos de cambios y emociones nuevas que me revuelcan y no hacen sentido. El álbum me reconforta  y me demuestra lo bello que aún resulta este tipo de música, ignorada por mí en otros tiempos. Mis pistas favoritas son Journey Through the Past, Love in Mind, y Don't Let it Bring You Down. Si tuviera que mencionar álbumes para defender a la música popular, tan acusada de convencionalismos, mencionaría a éste sin lugar a duda, pues si bien no explora todas las posibilidades del sonido, es difícil que no cause fuertes reacciones sentimentales.

Escribo sobre este álbum en particular porque es el que más me gustó de la semana o semanas o no sé cuántos días. 
Otros álbumes escuchados recientemente que me agradaron más de lo normal:


miércoles, 18 de diciembre de 2013


Si me hubiera imaginado a Julien Sorel así mientras leía Le Rouge et le Noir quizás no lo hubieran ejecutado. Wow...
Oh, yo, culpable de todo

martes, 10 de diciembre de 2013

Hoy fracasé de manera muy vergonzosa. El eterno reproche interno late. Estoy muy deprimido; sin embargo, todo está en mis manos.

Hay mucho por escribir, pero no sé cuááá´´aáááááááááá´´a´´aáá*aáá´´aÄaáaando.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Merezco un pequeño descanso de mi monografía. ¿Por qué diablos recibe mi blog visitas de Malasia? Sería genial que el lector o lectora de este espacio me diese alguna señal.

Álbumes que no podría dejar de relacionar con ella:




No, no los comparto por el mero hecho de que ella guste de ellos. Son álbumes muy bellos, cada uno cuenta con un estilo muy particular al margen de sus repercusiones en la historia de la música popular. Es genial saber que otras personas disfrutan de la música tanto como yo, en verdad es muy genial y me motiva. Antes solía escuchar los álbumes de mis personajes favoritos de un foro cuyo nombre no quiero mencionar porque sentía saber un poco más sobre la persona, pues creo que el gusto por la música, si bien no distingue a la persona, al menos dice algo sobre ella. Y eso ocurre ahora, es una manera más de estar conectados no solo con otro ser de personalidad muy vívida sino también con el arte de organizar sonidos. Es hermoso lo que ocurre estos días. 
¿Por qué no fue hecho ya? En verdad no hay ninguna respuesta justa, se señala como único culpable a mi cobardía, a mi falta de acción, al paso atrás que solo me perjudica. Es cierto que nunca he sentido así, que su misma presencia me conforta y me conmueve inmensamente. Jamás encontré un lugar en el que me sentí tan verdadero como a su lado. Es probable que sea tarde; y sería completamente comprensible. Difícilmente me encuentro en esta posición de retardo y embobamiento en la que me siento tan afortunado. De alguna manera es insano el placer que encuentro en los ángulos de sus cabellos y en el frágil tacto de las yemas de sus dedos. Veo en ella cualidades muy nobles ante las que me siento inspirado y a la vez muy pequeño. Es ridículo el manifesto del  hombre resignado que suele expresar la constancia de un gran cambio; sin embargo, no puedo negar que desde que estoy tan cerca a ella, a sus juegos, a su voz dócil y melosa, soy más feliz. Inevitablemente feliz. Y es que los instantes de risa y parloteo son las cumbres del día. Oh, si hubiese visto al yo de ahora hace tan solo un par de meses ¡¿qué diría?!; lo tan esperado desde los inicios de abril se ha logrado, ¡y con qué belleza y sonrojo se ha logrado! Es enorme lo sentido, se va más allá de mi alcance, tal que cobra omnipresencia en mi pensar diario. Y si se llegara a realizar lo propuesto, sería tan hermoso, tan ideal que mi alma saltaría como un resorte. En el caso de que me rechazara, aún estaría muy agradecido y eternamente endeudado. Solo espero que no sea demasiado tarde. Lo único muy certero es que la quiero como no he querido jamás.