Hace mucho tiempo que no escribo...
Mientras pasan los días, más obras forman parte de mí. A veces pienso que es inmoral lo que hago (lo de descargar y comprar ilegalmente no), pues no es justo que algún muchacho ingenuo como yo tenga en sus manos el poder de la crítica. Debe ser horrible, para el artista, que algún mocoso que apenas conoce medio grano de arena del arte observable, pueda afrontarla, convivir con ella y gozar de ella. Es irrefutable, por más que no quiera, forma parte de mis pensamientos y mis batallas internas pero también de mi imagen. Esto último es horrible, pues materializa al arte, su forma más débil y pequeña. ¿Pero, qué puedo hacer? Hace poco tuve una conversación con mi amigo más querido sobre la película, concluimos (mi amigo no es un cinéfilo (yo tampoco me considero uno), pero sí es muy hábil y pensador) que la película en su definición material no es más que una representación de su contenido, es decir, una representación de una representación cuyo objetivo es pasar la barrera entre la representación y la realidad. Esto último pues no es solo la meta del cine sino también del arte en general, por más que un arte no tenga tino de realidad, va a buscar ser realidad ya sea conformándose a un razonamiento que ya existe o creando una nueva lógica a través de perspectiva estética y conceptual.
En fin, aquí va:
Prefiero llamarla por su título en inglés: "Fat Girl", aunque en realidad el filme se desarrolla más en una hermandad (¡Oh, mi hermana!) que en el grosor de alguna chiquilla (no tan chiquilla). "Fat Girl", es lo que más temía, ciertamente este filme generó controversias en los círculos cinéfilos, pero para mí fue algo más que eso. Fue, además de un filme polémico, una confesión carnal en forma de filme, una reacción ante una dictadura ética que reina la juventud moderna.
Una familia adinerada se va de vacaciones a la playa.(no leas más si no quieres spoilers). Anais, la protagonista, que no pasa de los 13 años, envidia a su hermana mayor por su vida sexual recientemente establecida, y sufre aún más porque su hermana hace al amor en su delante. Más adelante, la madre descubre las aventuras de la hermana mayor y decide volver a casa. -Aquí viene lo impactante (o bueno, lo más impactante)- al volver a casa, la madre para el carro para descansar (es un largo viaje) y viene un loco, mata a la hermana mayor y a su madre, y viola a Anais. Fin de la película. ¿Qué paso, por qué el final cortante?, mi interpretación es simple, de verdad.
Asumiendo que viste el filme, pues la pequeña premisa que describí no es suficiente para comprender la trama del filme:
Veamos, cuando la mujer pierde su virginidad, se le rompe el himen, quiera o no, sea o no placentera la relación. La mujer puede o no arrepentirse del acto sexual , pero, el himen, físicamente,ya no se recupera, por más que uno se arrepienta, así aún más, pues arrepentirse no es de inocentes. Esto ocurre dos veces en el filme.
La primera, ocurre cuando la mamá de Fernando reclama el anillo que le robó su hijo para ofrecerle a Elena, la hermana mayor, como promesa de un amor eterno después de haberle quitado la virginidad. Mentira, pues Fernando es todo un aprovechador que se dio cuenta de lo que hizo e intenta sanarlo de manera patética, pero bueno, esto se sale del tema. De vuelta al meollo: el anillo es la representación material de la virginidad (simboliza un clítoris azul, cosa fantasiosa, así como al amor eterno entre dos personas volubles) que pasa de mano a mano, de perspectiva moral a perspectiva moral, violando así su dignidad ,no como objeto, sino como algo valioso en el transcurso de su hurto y recuperación, tal y como sucede con la virginidad infringida de Elena. Pero, el anillo siempre ha estado ahí, es decir, la virginidad sigue ahí, solo que en manos de otro, lo cual agrega insulto a injuria. Antes de todo esto, Anais, muy astuta, comentó que la virginidad se la debe quitar un extraño perfecto antes que alguien que la conozca, evitando así un incidente como el del anillo. Muy astuta, Anais, pero no se percató que el extraño pudo haber sido un loco armado con un hacha.
La segunda infracción tipo himen-virginidad, se da durante todo el filme. Consideremos el filme como una primera experiencia sexual, de principio a fin, tal que el placer no es asegurado y los espectadores además de ser simples espectadores son violadores del artista, puesto que, así como la virgen, el artista también se expone, se expone a la crítica, al pensamiento, a la transcendencia y a tantas cosas más. El artista puede verse insultado -como una muchacha que ha perdido la inocencia-, es más, hasta con el simple hecho que represente algún pensamiento obscuro, la privacidad se ve como un mito, un mito utópico que poco dichoso, ardió en la revelación, es decir, en la representación ardua, la gran pantalla que en sí no representa nada, sino que transmite para representar y luego realizarse. Catherine Breillat, confiesa y denuncia que los espectadores son una amenaza necesaria, así como un himen hipotético. Las experiencias y procesos mencionados culminan y se escalan para dar paso a la última escena, que es la más brutal del filme, que desconcierta e intimida con una maestría obscura neta de una percepción representada en una percepción por recibir. Breillat, plantea la venganza, crujiendo la inocencia vidente del espectador, rompiéndole el himen, por así decirlo, con perspicacia. Si la última escena te perturbó, pues Breillat ha logrado su objetivo. Logró desmitificar a la privacidad como algo pasivo, reedificando los confines morales ante una sociedad que es contradictoria con ella. Y a la vez, efectúa un comentario sutil acerca de la sexualidad juvenil.
A propósito, este filme es uno de los cinco filmes favoritos de Sasha Grey...


No hay comentarios:
Publicar un comentario