miércoles, 12 de junio de 2013

Entrada #8

Sobre el colegio:


Pasan los días, me deprimo, es inútil realmente. Las personas a mi alrededor no me entienden, piensan que soy arrogante, prepotente, agresivo, y hasta grosero. Es cierto, soy todo eso y aun quizás un poco más, pero no merezco el odio ni la discriminación y mucho menos lo merecen mis ideas. Tengo derecho a derribar al otro mediante la razón, pero claro, soy yo, así que la razón no me puede pertenecer o mejor dicho: la razón no me debe pertenecer. Aquel afeminado feo tiene mucho que decir, pero le falta alguna palmadita en la espalda que lo motive a desenvolverse. Alguna vez ese feo afeminado ha pronunciado lo siguiente: "No necesito de amigos".  Tremenda falacia. Es solo otra manera de demostrar mi repugnancia hacia las personas  falsas que tienen amigos falsos, y que se propagan de auténticos de manera falsa para solo dar una falsa apariencia del ser verdadero, para luego poder triunfar -falsamente- en algún nada en que el falso con ayuda de otros triunfadores falsos se dará cuenta de que es falso. Y entonces entrará en alguna crisis, y dimitirá la autenticidad para siempre para luego consagrarse como el falso auténtico, todo esto es opinión claro. ¿Y si yo soy el falso? Ciertamente, nunca me he sentido falso, pretencioso sí, pero falso nunca, aunque se puede discutir sobre si el pretencioso es falso (yo creo que no, porque los pretenciosos solo intentan imitar a aquel falso triunfador en su propio juicio para hacer que el falso se sienta, pues, falso, o al menos se intimide). ¿Quién es este que se atreve a tildar a otros de falsos? No sé, pero al menos sé que no soy falso, solo hago lo que quiero (esta es justamente una de mis mayores debilidades). Por ejemplo, si fuera falso, compartiría este ridículo blog para dar fe de que no soy falso y de que me gusta el cine y tal y tal, para que luego me feliciten o me tilden de ermitaño, tonto, o incoherente, lo que sea. No es un blog personal si lo comparto, si lo decoro o si hablo sobre cosas de las cuales no sé o que no me agradan. Si hay una verdad entre todo esta mercocha de tonterías es: estoy resentido. Realmente resentido, mis experiencias en el salón de clases amargan el resto de mi día... ¿Para qué hacer tal si luego tengo que ir a clases...? Qué flojera... mañana tengo clases... Oh, qué poco dichoso, tengo que ver a aquel compañero que escribe como Coelho.
Solo tengo un amigo verdadero, que siempre está ahí insultándome pero queriéndome. Él será tema para otro día, es una gran persona. Ciertamente aprendo más mirando a las otras personas que haciendo cualquier otra cosa. Además de declaración, esta pila de ideas (puesto que, no es un párrafo sino algún garabato de conclusiones) será y es un trato de renovación. He llegado a la conclusión que el auténtico debe sumergirse en la naturaleza de los otros para encontrarse a sí mismo y aprender lo que es realmente el éxito, en cualquiera de sus proporciones. Por esto, y por mucho más, estableceré algunos mandamientos internos, algunos serán muy peculiares, porque la experiencia diaria no es una generalidad, es un montón de peculiaridades que juntas forman una idiosincrasia. En su mayoría serán cosas que me han dicho los mayores hace mucho, pero que no les he tomado atención. Si de algo me ha servido haber leído Siddhartha (novela que no me gustó mucho) fue para confirmar mi vieja teoría: "Es imposible aprender algo realmente valioso de la palabra del otro, solo podrás aprender mediante tu propia experiencia". Aquí va:

1) No prestarle atención a los comentarios del chico que escribe como Coelho, él no sabe nada más  que ser simpático y exponer, pero eso no le quita lo astuto ni lo inteligente. A pesar de que no le debo mi atención, debo tratarlo bien. Agregado el 13/06/13: Hoy me di cuenta que no es mala persona, para nada, pero sí un poco exagerado y hasta pretencioso (en el sentido correcto de la palabra), en fin, creo que algún día podríamos ser amigos, a veces pienso que le intimido, lo más probable es que simplemente no le agrade.

2)Tratar bien a las personas ¿cómo voy a esperar que me traten bien si yo no trato bien a otros?

3) Ser lo más bueno posible con mi madre, ella siempre estará ahí por mí.

4) Estudiar muchísimo, ingresar a PUCP es prioridad.

5) Participar en clases.

6) Mejorar en matemáticas

7) Asegurarme de que mi mejor amigo será siempre un buen amigo.

8) Dejar de mirarla tanto, tú no eres lo suficientemente maduro para tenerla aún. Déjala ir.

9) Ser más maduro, al menos finge que lo eres.

10) Deja de insultar a las personas. Insúltalas en tu mente

11) Leer más. Así ya tengas un buen hábito lector, siempre debes leer más. Un buen lector nunca puede decir que lee mucho, por eso, hay que dejar de ser buen lector para pasar a ser un buen escritor. Pues el escritor sin haber leído alguno libros, los ha escrito (existe, definitivamente, los libros inferiores). Y tampoco es que me crea escritor, pero pienso que todos somos escritores, ya sea en potencia o en práctica.

12) Ver más filmes, de los filmes se aprende bastantes y ofrecen perspectivas diferentes al sentido estético.

13) Escribir más.

14) Conversar más con mi hermano, el es sumamente inteligente.

15) Dejarme crecer el cabello.

16) Tener más confianza en mí mismo.

17) Seguir degustando y aprendiendo de la música, el cine, el arte fino, y del arte escrito.

18) Intenta ejercitar tu cuerpo un poco más, fofo.

19) Ayudar con los deberes de la casa.

Por ahora no se me ocurren más, pero queda claro de que esto no queda así. Agregaré más cuando se me ocurran. Ante todo, un hombre no puede ser exitoso y feliz en su interior si no lo manifiesta en su exterior. ¿A quién dirijo las palabras de este triste blog? A mi ser exterior, del que he descuidado muchísimo.

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