miércoles, 15 de enero de 2014

Ciertamente no se diría que se ha tomado el té cuando lo que se hizo fue comerse el polvo, o las hojas en pedazos minúsculos. El té se consume cuando se ingiere la infusión y no la hoja; consecuentemente, es la esencia del té, lo que el té tiene para ofrecer, lo que se ingiere y causa satisfacción al consumidor. De otra manera ¿qué habría en ello para el té? El té, junto con su milenaria y sabia reputación, se rebajarían al rango de las frutas, que son consumidas directamente. Le pregunto a los rostros de las avenidas de Miraflores y a mí mismo: ¿té o fruta? Espero, más que nada porque no quiero caer en mis prejuicios, que hayan destellos de sí  en absolutamente todo lo que hacen si no ¿están haciendo realmente? 

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There are bare glimpses of life that stay with me despite their apparent insignificance. From my first grade I remember the teacher, Mr.Jesús, noticing the peculiarness of a girl's name which was 'Jellybean'. From the trips with my now deceased father, I remember almost walking into the depths of the subway rail for no good reason; I was severely scolded afterwards even though my father congratulated me on behaving myself for the majority of that particular outing. With the same intensity I recall the hobo that passed his days away sitting on a chair in front of a small grocery shop, and his nights in a rusty old sedan that was always parked about fifty meters away from my apartment building. He used to have long talks with the people that bought in that dirty old shop and his presence was never reproached in any manner. (And now that I look back on it, my parents always bought lottery tickets in that shop and marked the numbers based on a system of presentiments, they would mark down the number of the day my half-sister was born, the number of the month, the number of the year they met, and occasionally they would ask me for a random number) I now call to mind the premature breasts of my sixth grade crush, Chandler; she was acting like a mall girl before it was even pertinent, if it is ever considered so. The huge whale at the Museum of Natural History; the grandeur of the Sunnyside ark; the brown freckles on Vanessa's face; a boy who purposely made me slip in the park during a water fight (it was summertime); the kisses I gave to Albert, a spoiled brat I liked of; beautiful passages of A Series of Unfortunate Events (O, what a marvelous series! I hesitate a bit with myself when I am left with no option but to confess that I've never enjoyed a book or a book series so much since); my mom throwing a plastic red chair in anger because I wouldn't eat my lentils; a teacher that spoke like Woody Allen; the branch-like cracks of the streets downtown; the squareness of the pizzas from the pizza days back at the public cafeteria;the stare of that wax model of the girl from that renowned film The Exorcist that was in permanent exposition in the Museum of the Moving Image; the slightly hairy back of Camila, a puertorican girl I passed most of my school years with, of the moments of contemplation that I dedicated to her back I recall a small phrase that I could never get rid of: 'there is nothing as irresistible as a woman's bare back'. These small portals are me in many ways, though I can't really point my finger on why I cherish them so much. They definitely do mean something, otherwise I wouldn't be so devoted to them. A wild guess out of passion is that I remember these glances because they symbolize sublimity and joy for me. Against all this yearning of youth there is great danger. What if those were the most beautiful years of my life? I wouldn't know it, and if they were, then all that is left is gloom. I hope it isn't so. 


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A falta de creatividad, y a devoción, se escribió en un epitafio: TE AMAREMOS SIEMPRE. La familia ve calma en esa frase, pues no solo endulza el alma del difunto, sino también indica compromiso. La intensidad, acompañado de la longevidad, empaña la poca dimensionalidad del epitafio. A pesar de ello, es inconcebible pensar que es posible resumir, o siquiera comprimir, una vida en una especie de aforismo. La tarea de escribir un epitafio resulta fútil desde el inicio, es como dar un título, u otorgar un nombre. Mucho menos fácil resultaría unir al lector del epitafio con el difunto; hay barreras, que no solo son de índole personal. Por esto, la mayoría de las escrituras en las tumbas se dedican al simple resumen de la vida pública del difunto (Ej: MILANÉS/ESCRIBIÓ/ AMÓ/VIVIÓ). El arte del epitafio es a la vez el arte del aforismo, pues ambas se enfrentan al mismo absurdo: la imposibilidad de expresar en una forma completa y adecuada. De la misma manera que una vida debe afrontar la muerte, el aforismo deben afrontar su fin y la reacción del lector. Paradójicamente, es prudente entregarse al absurdo y dejarle con sed. El aforismo o la expresión rendida, por definición, no puede rebalsar el vaso, por tanto debe hacer de sus pocas gotas algo provechoso y enriquecedor. He ahí, el gozo y el reto de ello: es posible escribir en un solo verso lo que otros no escriben en libros enteros. Si consideramos a la poesía como un aforismo extendido, se desprende lo mismo, pero no llega a reducirse a las dimensiones de un aforismo-al menos no tradicionalmente-. Si existen poetas que sí lo hacen, uno de ellos es Ezra Pound (razón por la imagen: pocos rostros me conmueven tanto como el suyo). Uno de sus comentarios sobre la naturaleza de la poesía y de la expresión que tiene como meta ser cabal dice:

Hace tres años, en París, salía de una estación del metro en La Concorde, y de súbito vi un hermosos rostro, y luego otro y otro, y después el hermoso rostro de un niño, y luego otra hermosa mujer y todo aquel día intenté encontrar las palabras de lo que había significado para mí, y no pude hallar ningún tipo de palabras que me parecieran dignas, o tan hermosas como aquella repentina emoción. Y ese anochecer, mientras iba de regreso a casa a lo largo e la Rue Raynouard, continuaba intentándolo y encontré, de súbito, la expresión. No quiero decir que encontré las palabras, pero allí me llegó una ecuación... no en el lenguaje, sino por medio de manchas de color. 

Esa noche, en la Rue Raynouard, me di cuenta en forma vívida, que si hubiese sido pintor, os i tuviera con frecuencia ese tipo de emoción, o incluso si tuviera la energía para coger las pinturas y brochas y perseverar, hubiera descubierto una nueva escuela de pintura, de pintura no 'figurativa', una pintura que se expresa únicamente por combinaciones del color... El 'poema-imagen' es una forma de superposición, que es como decir, es una idea colocada encima de otra. Encontré útil salir del atolladero en que me había dejado mi emoción del metro. Escribí un poema de treinta versos, y lo destruí porque se trataba de lo que llamamos una obra de 'intensidad secundaria'. Seis meses después compuse un poema de la mitad de aquella longitud; un año después escribí la siguiente frase como un jaikú: 

En una estación del metro
La aparición de esos rostros en la muchedumbre;
pétalo de una negra, húmeda rama. 


Recorriendo algunas páginas, se vuelve más evidente el gusto del poeta por el poema corto:

Abril

Tres espíritus acudieron a mí
y me condujeron
donde las ramas  del olivo
yacían desgajadas sobre la tierra:

pálida matanza bajo la nieve reluciente.


Causa

Junto a estas palabras para cuatro personas,
algunos otros pueden también oírlas;
oh mundo, lo siento por ti,
no conoces a estas cuatro personas.


Gentildonna

Pasó sin dejarnos un temblor en las venas,
la que ahora se mueve entre los árboles,
colgándose del aire que escindía,
perdura, al abanicar la hierba que entonces holló:

hojas grises de olivo bajo un cielo de fría lluvia.


Y en algunos casos, llega al extremo del verdadero aforismo:


A Kayov

Te me has negado hasta en mis sueños,
enviándome solo a tus doncellas.


La nueva pastilla de jabón

Ved como reluce y destella ante el sol
como el cachet de un Chestertón



Pertinentemente y de casualidad:

Epitafio

Leucis, que pretendió una Gran Pasión,
acabó con la buena disposición de complacer.



Lo que es intrigante sobre este estilo de pasajes es que no tienen ni una pizca de formulismo, como algunos podrían confundir; es increíblemente difícil, pero siempre es bueno intentar. Quizás algún día me anime a publicar algunas de mis tentativas. 



Chant in the snow

Hunter,longing his lover,

Saw in the falling snow,
An elipsis for his weary passion.



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