No puedo pensar claramente, no se me ocurre nada.
Absolutamente nada, solo sé que actúo como no debo y que es difícil expresarse con la mayor fidelidad a sí mismo posible
Espero salir de esto pronto.
En el fondo, no está nada bien.
Es preferible fingir.
Es probable que esto no pase pronto.
Siempre se quiere agradar al otro.
Y se quiere agradar al otro tanto que se opta por ser otro, un promedio de ambos, para corresponder.
No es posible que todo sea tan simple, no es como si algo te pasara y ya, listo, te involucraste y bienvenido.
El punto es seguir no entendiendo para así no caer en tontos eufemismos que suavizan todo lo previsto y lo imprevisto.
Nada de lo que escribo concuerda con mi cara; me molesta admitir que esto es un gran pesar.
Me molesta que todo, el todo que abarca los propósitos de todo lo hecho y pensado, sea una infinita búsqueda por el placer.
Es horrible, definitivamente, si estamos, no estamos para pasarla bien.
Reflexiones tontas e insignificantes como estas desvían de lo que realmente importa. Se supone que el fin no debe ser para sí mismo. El fin de algo nunca debe ser para sí mismo, sin embargo, el placer de las cosas que supuestamente prometen lo beneficioso sí es para sí mismo. Si es que no hay nada tan difícil de hacer como hacer (x) la única manera de saberlo es no haciéndolo, pues obvio. Si realmente se saca algo de algo, por lo regular ese algo es algo que no estaba contenido de manera muy obvia, o al menos no extraíble fácilmente, del segundo algo mencionado. Entonces, cuando hablo blah blah blah sobre cosas que me intrigan estoy manchándolas, pues ese no es el punto. A la vez, me mancho a mí y termino sonando pretencioso, jocoso y arrogante. Es difícil, hasta sería preferible simplemente no emitir ningún ruido. Que sienta ya me complace y muchísimo. Y estoy muy agradecido.
No es posible que todo sea tan simple, no es como si algo te pasara y ya, listo, te involucraste y bienvenido.
El punto es seguir no entendiendo para así no caer en tontos eufemismos que suavizan todo lo previsto y lo imprevisto.
Nada de lo que escribo concuerda con mi cara; me molesta admitir que esto es un gran pesar.
Me molesta que todo, el todo que abarca los propósitos de todo lo hecho y pensado, sea una infinita búsqueda por el placer.
Es horrible, definitivamente, si estamos, no estamos para pasarla bien.
Reflexiones tontas e insignificantes como estas desvían de lo que realmente importa. Se supone que el fin no debe ser para sí mismo. El fin de algo nunca debe ser para sí mismo, sin embargo, el placer de las cosas que supuestamente prometen lo beneficioso sí es para sí mismo. Si es que no hay nada tan difícil de hacer como hacer (x) la única manera de saberlo es no haciéndolo, pues obvio. Si realmente se saca algo de algo, por lo regular ese algo es algo que no estaba contenido de manera muy obvia, o al menos no extraíble fácilmente, del segundo algo mencionado. Entonces, cuando hablo blah blah blah sobre cosas que me intrigan estoy manchándolas, pues ese no es el punto. A la vez, me mancho a mí y termino sonando pretencioso, jocoso y arrogante. Es difícil, hasta sería preferible simplemente no emitir ningún ruido. Que sienta ya me complace y muchísimo. Y estoy muy agradecido.
Hoy me fue mucho mejor.
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