¿Por qué no fue hecho ya? En verdad no hay ninguna respuesta justa, se señala como único culpable a mi cobardía, a mi falta de acción, al paso atrás que solo me perjudica. Es cierto que nunca he sentido así, que su misma presencia me conforta y me conmueve inmensamente. Jamás encontré un lugar en el que me sentí tan verdadero como a su lado. Es probable que sea tarde; y sería completamente comprensible. Difícilmente me encuentro en esta posición de retardo y embobamiento en la que me siento tan afortunado. De alguna manera es insano el placer que encuentro en los ángulos de sus cabellos y en el frágil tacto de las yemas de sus dedos. Veo en ella cualidades muy nobles ante las que me siento inspirado y a la vez muy pequeño. Es ridículo el manifesto del hombre resignado que suele expresar la constancia de un gran cambio; sin embargo, no puedo negar que desde que estoy tan cerca a ella, a sus juegos, a su voz dócil y melosa, soy más feliz. Inevitablemente feliz. Y es que los instantes de risa y parloteo son las cumbres del día. Oh, si hubiese visto al yo de ahora hace tan solo un par de meses ¡¿qué diría?!; lo tan esperado desde los inicios de abril se ha logrado, ¡y con qué belleza y sonrojo se ha logrado! Es enorme lo sentido, se va más allá de mi alcance, tal que cobra omnipresencia en mi pensar diario. Y si se llegara a realizar lo propuesto, sería tan hermoso, tan ideal que mi alma saltaría como un resorte. En el caso de que me rechazara, aún estaría muy agradecido y eternamente endeudado. Solo espero que no sea demasiado tarde. Lo único muy certero es que la quiero como no he querido jamás.
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